Dr. Juan Francisco Pérez Domínguez

En las regiones Centro y la Ciénega de Jalisco, así como en El Bajío, el maíz es cultivado bajo condiciones ya sea de temporal o de punta de riego o humedad residual. En el caso de siembras de punta de riego o en algunas de humedad residual se ha presentado el problema de que la semilla en algunos tramos de surco se “coce”; los productores se refieren a este fenómeno como “apozolamiento o empudrecimiento de la semilla”. Comúnmente son altas cantidades de semilla las que se pierden (más del 20% del total), algunos productores han tenido que resembrar.

La germinación en la semilla de maíz es el proceso que se inicia con la toma de agua por la semilla seca (imbibición) y termina cuando la radícula atraviesa las estructuras envolventes que la rodean, luego la radícula y el coleoptilo van desarrollándose y cuando el coleoptilo emerge en la superficie del suelo.

Profundidad de la siembra

La profundidad a la que es sembrada la semilla tiene mucha importancia. Sembrar la semilla a muy poca profundidad (2 a 4 cm) le permite a la semilla aprovechar las lluvias escasas iniciales y que las semillas se vayan “adelantando” en la germinación. La desventaja es que una vez germinada la semilla, existe el riesgo de que un retraso de la siguiente lluvia ocasiona la muerte de esa semilla, además, estas semillas pueden ser afectadas si es que se presentan altas temperaturas.

Si se siembra bastante profundo (por ejemplo 7 a 10 cm), esto le puede proteger de las lluvias ligeras que solo iniciarían el proceso de la germinación ya que se requerirán varias lluvias para que el suelo tenga humedad necesaria para hacer germinar la semilla.

Humedad

Como ya mencionamos, una vez que la semilla inició la germinación es importante que se mantenga la humedad para lograr la emergencia de la plántula. Cuando la semilla está sembrada a poca distancia (3 a 4.5 cm) de la superficie del suelo podrá germinar y emerger en pocos días.

Una siembra poco profunda (por ejemplo, de 2.5 cm o menos) puede provocar un débil desarrollo de las raíces y alto riesgo de acame del cultivo. Las plántulas también serán más vulnerables a los ataques de los pájaros y a factores de estrés (altas temperaturas, calor, sequía, herbicidas).

Cuando la siembra es a una profundidad de por ejemplo 6.5 a 10 cm, y si hay humedad en toda esa capa del suelo, puede darse un retraso en la germinación, esto es grave ya que existe la probabilidad de que haya empudrecimiento de la semilla y se reduce la población de plantas, también existe el riesgo de que la semilla sea dañada por hongos fitopatógenos.

La emergencia de plántulas de maíz en estas regiones agrícolas, comúnmente ocurre entre los 5 y los 7 días, sembrando la semilla a una profundidad de 5 a 6.5 cm aproximadamente.

¿Cómo prevenir el apozolamiento o empudrecimiento de la semilla?

No existe una receta específica ni un agroquímico que proteja la semilla de eso, pero existen algunas condiciones de suelo o clima en los que hay mayor probabilidad que ocurra este fenómeno y hay medidas que podemos tomar para prevenir.

En parcelas con suelos arenosos o areno-limosos y con altas temperaturas (41 o más grados centígrados a la sombra), es probable que se presente el “cocimiento“ de la semilla, si ya ha ocurrido anteriormente aún en pocas semillas. En los recientes años las temperaturas tienden a incrementarse, por lo que este siniestro ocurrirá con mayor intensidad y en mayor extensión, por ello no se debe hacer la siembra demasiado profunda, la siembra a una profundidad de entre 5 a 6.5 cm. es adecuada.

Adicionalmente, se puede estimular un mayor vigor y mas rápida emergencia del cultivo si se aplica a la semilla un tratamiento que permita mayor vigor en las etapas de germinación y emergencia, como por ejemplo aplicar un neonicotinoide como: Clothianidin, Thiametoxam, Imidacloprid, o Cyantraniliprole + Thiametoxam entre otros, si la planta germina y emerge más rápido, estará menos expuesta a las altas temperaturas en el suelo y ya emergida tiene mayor probabilidad de supervivencia.

Adicionalmente, este tipo de tratamientos a la semilla permiten mayor uniformidad en la emergencia y un desarrollo más sano de las plantas.

El Dr. Pérez Domínguez es Ingeniero Agrónomo con especialidad de Entomología, investigador de plagas de maíz, hortalizas y agave en el INIFAP (Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias) desde hace 27 años perez.juanfrancisco@inifap.gob.mx

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