El manejo de enfermedades en el cultivo del maíz es un verdadero reto. El aumento de la superficie cultivada, especialmente cuando no hay rotación de cultivos, así como prácticas deficientes, pueden ser responsables del aumento de la incidencia y la gravedad de algunas enfermedades importantes.

Los brotes de enfermedad dependen de la conjunción de diversos factores como, la presencia de un patógeno, el manejo del cultivo y el medio ambiente. Cuando los factores interactúan en una combinación adecuada, puede desarrollarse una enfermedad.

Para manejar efectivamente enfermedades en el cultivo del maíz, es preferible prevenir o controlar un brote cuando está en niveles bajos, en lugar de intentar controlar la enfermedad que ya ha producido daños importantes. El monitoreo de parcelas en todas las etapas del cultivo es importante para detectar síntomas y poder tomar decisiones informadas sobre qué acciones deben realizarse.

A continuación presentamos una breve descripción de las enfermedades del cultivo del maíz con mayor incidencia en México. Con el objetivo de que sirvan de guía para la identificación de enfermedades en campo.

Achaparramiento del maíz u hoja colorada

a) Chicharrita (Dalbulus sp). b) Micrografía de Espiroplasma kunkeili. c) Planta de maíz presentando la “hoja colorada”. d) Mazorca sin desarrollar.

Esta enfermedad se presenta en las tierras bajas cálidas y húmedas de varios países de América Central y América del Sur, el Caribe, el sureste de los Estados Unidos de Norteamérica y México, aunque también se le encuentra en elevaciones de más de 2,000 metros. La enfermedad es transmitida por chicharritas de las especies Dalbulus maidis, D. elimatus y otras de menor importancia. Estas al alimentarse de una planta enferma adquieren el virus y propagan la infección hasta que mueren. El mismo vector puede transmitir el virus del rayado fino del maíz entre otros virus y fitoplasmas, por eso son comunes las infecciones mixtas. El patógeno es el mollicute helicoidal Spiroplasma kunkelii.

Las plantas infectadas muestran diversos síntomas, dependiendo del genotipo del maíz. Los más comunes se manifiestan en las hojas, que se vuelven rojizas o purpúreas, amarillentas, y rayas cloróticas en la base de las hojas más jóvenes, cuyas puntas pueden volverse color púrpura rojizo. Por lo general, los síntomas foliares aparecen al aproximarse la época de la floración. El enanismo o achaparramiento de las plantas se debe al acortamiento de los entrenudos.

Las yemas axilares desarrollan mazorcas estériles en muchos de los nudos, y se observa una ramificación excesiva de raíces. En casos graves puede ser que las plantas no produzcan mazorca, o, cuando las hay, su diámetro se reduzca considerablemente, o su formación de grano es deficiente.

Estrategias de manejo: Rotación de cultivos para eliminar la incidencia y romper el ciclo del insecto vector. Como control químico puede aplicarse un insecticida sistémico a la semilla para el control de plagas del suelo y realizar aspersiones de insecticida para controlar la plaga.

Carbón de la espiga

a) Micrografía de Sporisorium reilianum. b)Apariencia de espiga infectada. c)Mazorca malformada por infección del carbón.

El patógeno es el hongo Sporisorium reilianum. Se presenta en la etapa de floración de la espiga y formación de mazorca. En infecciones tempranas se reduce el desarrollo de la planta y las espiguillas no se forman, observándose en su lugar una masa negra de esporas, la mazorca también se ve afectada desarrollándose también como una masa de esporas negras. El efecto colateral de la infección es el achaparramiento de la planta. Los residuos de cosecha enfermos pueden ser una importante fuente de inóculo, además de que las esporas pueden mantener su viabilidad en el suelo hasta por 10 años.

El carbón de la espiga puede ocasionar daños económicos significativos en zonas maiceras tanto secas y cálidas como de altitud intermedia y clima templado.

Estrategias de manejo: Rotación de cultivo, el uso de materiales genéticos tolerantes. La aplicación de fungicidas a la semilla y al suelo son opciones de manejo brindando una protección a la planta para evitar el establecimiento del patógeno.

Manchas foliares o tizón

Lesiones en hoja ocasionadas por diferentes tipos de tizón.

Causada por hongos Helminthosporium, Leptosphaeria, Phaeosphaeria, Hyalothyridium, Curvularia, Septoria , entre otros.

Las lesiones que producen son de un aspecto similar a quemaduras. La pérdida del área foliar disminuye la captación solar (fotosíntesis), lo que deriva en pérdida de peso de grano, llegando a producir pérdidas hasta del 30% si la infección es previa a la floración.
La infección se ve favorecida a temperaturas de 20 a 30 grados y humedad relativa alta.

Estrategias de manejo: La rotación de cultivos, drenaje del suelo, sembrar materiales tolerantes, respetar fechas de siembra, eliminar malezas dentro del cultivo, tratamiento a la semilla y nutrición balanceada ayudan a disminuir la afectación de esta enfermedad en campo. La aplicación de fungicidas preventivos apoyan el manejo de la enfermedad.

Pudrición de la raíz

Síntomas de pudrición de la raíz en maíz.

Generada por hongos, sus afectaciones ocurren desde la siembra, durante la germinación y el desarrollo del cultivo. En pre-emergencia impide la germinación de la semilla. La pudrición post-emergente se observa en la planta por presentar un color amarillento, falta de vigor y estrangulamiento a nivel de la base del tallo, ocasionando la muerte de la misma.

Las condiciones que favorecen la enfermedad son suelos pobremente drenados, con excesiva compactación y una temperatura base de 10-13 °C.

Estrategias de manejo: Es recomendable la rotación de cultivos, sobre todo si los cultivos son de la misma familia de gramíneas. Tambień se recomienda realizar tratamiento a la semilla con fungicidas. El tratamiento con Trichoderma sp. y Bacillius sp. han mostrado buenos efectos de control.

Pudriciones del tallo

Tallos de maíz atacado por Fusarium.

Es causada por hongos de los géneros Fusarium, Diplodia, Pythium, Macrophomina y bacterias como Erwinia.  Pero se considera que la causa más frecuente es Fusarium.

Se presenta un marchitamiento total de la planta, seguido de un rápido secamiento. Como el complejo de hongos dañan al tallo, en la base de la planta, el peso de la mazorca y el viento fuerte ocasionan que las plantas se acamen y en consecuencia la trilladora no las pueda levantar durante la cosecha, traduciéndose en pérdidas. El daño por insectos puede facilitar su penetración. Son una continuación de las pudriciones de raíz e intermedias para la pudrición de mazorcas.

Estrategias de manejo: La prevención incluye el uso de semilla sana, tratada con fungicida y un control adecuado de insectos plaga del suelo. Se deben evitar riegos pesados. La inoculación de fungicidas del orden biológico como Trichoderma sp y Bacillus sp. en la semilla y al suelo pueden servir también como manejo preventivo para que no se exprese la enfermedad de manera drástica durante el ciclo de cultivo.

Rayado fino del maíz

Clorosis en hoja causada por el virus del rayado fino del maíz.

Es causado por un virus transmitido por la chicharrita Dalbulus maidis, de la misma forma que el virus del achaparramiento, el insecto transmite el virus al alimentarse de una planta sana posteriormente de haberse alimentado de una enferma. La apariencia inicial de la planta muestra unas manchas cloróticas pequeñas y aisladas fácilmente observables a la luz, más tarde, las manchas se vuelven más numerosas y se fusionan, formando rayas de 5 a 10 cm a lo largo de las nervaduras.

Este virus puede encontrarse desde la región sur de América del Norte hasta América del Sur, incluido el Caribe, y se ha observado que en varios países centroamericanos reduce el rendimiento hasta en un 43%.

Si la infección se produce en la época de floración, es posible que las plantas no muestren síntomas, pero si ocurre en la etapa de plántula, los granos no se forman bien y su llenado sea deficiente.

Estrategias de manejo: Al ser el vector el mismo insecto que el del achaparramiento, las estrategias de manejo son similares. Rotación de cultivos, tratamiento con insecticidas sistémicos a la semilla y en postemergencia aplicar insecticidas para evitar el establecimiento del insecto..

Roya del maíz

a) Puccinia sorghi en hoja de maíz. b) Pústulas naranja producidas por Puccinia polysora en hoja de maíz. c) Pústulas de Physopella zeae en maíz.

Las tres royas del maíz son: roya común por Puccinia sorghi, roya por Puccinia polysora y roya tropical Physopella zeae.

Esta enfermedad está ampliamente distribuida por todo el mundo, en climas subtropicales y templados y en tierras altas donde hay bastante humedad. Produce pústulas pequeñas,tanto en el haz como en el envés de las hojas. Las pústulas son de color naranja o café claro en las etapas iniciales de la infección; más adelante la epidermis se rompe y las lesiones se vuelven negras.

Roya tropical Physopella zeae. Los brotes de esta enfermedad son esporádicos y restringidos a las regiones tropicales del Continente Americano. La forma de las pústulas varía de circular a ovalada; son pequeñas y se las encuentra debajo de la epidermis. En el centro de la pústula la lesión es de color blanco a amarillo claro y presenta un orificio. La pústula está a veces rodeada de un borde de color negro, pero su centro continúa siendo claro. No se conoce hospedante alterno de este hongo.

Estrategias de manejo: Como medida preventiva se debe comenzar con un campo libre de esquilmo, la rotación de cultivos ayuda a disminuir la resiliencia de la enfermedad, también es de gran ayuda sembrar híbridos que presentan resistencia al patógeno. En cuanto al control químico, la aplicación de fungicidas foliares es una alternativa.

Fuentes

De León C. 1984. Maize Diseases, a guide for field identification. Centro Internacional del Manejo del Maíz y Trigo (CIMMYT). 3era edición.

Cesaveg. Campaña de manejo fitosanitario del maíz. Folleto.

Reyes, C. 1994. Identifique las enfermedades del maíz.

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